El primer ministro británico Keir Starmer enfrenta presión para dimitir, tras la renuncia de varios ministros junior y el llamado público de más de 80 legisladores laboristas que exigen un calendario para su salida.
Pese a ello, Starmer aseguró que seguirá en el cargo y que su gobierno continuará con los trabajos, mientras defiende su gestión, tras el revés en las elecciones locales.
Aunque hay inconformidad interna en el Partido Laborista, aún no se ha activado un desafío formal a su liderazgo. En medio de la crisis política, el viceprimer ministro David Lammy expresó su respaldo total.
Afirmó que no hay un contendiente con apoyo suficiente para reemplazarlo.
(CAGG)