En un discurso pronunciado en la inauguración de la Biblioteca Presidencial Theodore Roosevelt en Medora, Dakota del Norte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se refirió a Cuba en un contexto histórico. Evocó la Guerra Hispano-Estadounidense de 1898 para recordar la expansión territorial norteamericana y sugirió que, tras décadas de distancia, Cuba estaría acercándose nuevamente a Estados Unidos.
“Poco después de que (los españoles) soltaran su control sobre Cuba, Guam y Puerto Rico, y todos fueron nuestros. Los conseguimos todos. Y hablando de Cuba, después de muchas, muchas décadas, se está acercando a nosotros", dijo.
Estas palabras se enmarcan en una política de mayor presión sobre el régimen cubano.
El mismo día, el secretario de Estado Marco Rubio anunció sanciones contra el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), al que calificó como el principal frente de influencia e inteligencia del régimen.
Además, revocó el estatus legal de Carlos Antonio Lloga Domínguez, exfuncionario del ICAP con más de una década de vinculación, quien junto a su esposa e hijo fue detenido y permanece en custodia federal pendiente de deportación. Rubio advirtió que cualquier transacción con ICAP puede derivar en sanciones, enjuiciamiento, o deportación.
Con estas acciones, la administración Trump combina declaraciones políticas con medidas concretas para aumentar la presión sobre La Habana.
(CAGG)