La misión Artemis II concluyó con éxito. La nave Orion “Integrity” amerizó de forma segura en el Océano Pacífico, frente a las costas de San Diego, California, alrededor de las 18:07 horas de este viernes 10 de abril, tiempo del centro de México.
La tripulación, integrada por el comandante Reid Wiseman, piloto Victor Glover, especialista Christina Koch y el astronauta canadiense Jeremy Hansen, regresó a la Tierra tras diez días de misión.
Los cuatro astronautas aparentemente se encuentran en buen estado de salud. Equipos de recuperación de la NASA y la Marina de Estados Unidos, con el apoyo del buque USS John P. Murtha, ya están realizando las maniobras para extraer a la tripulación y la cápsula del océano.
Esta misión representó un hito histórico: fue el primer vuelo tripulado del programa Artemis y el primer regreso de humanos al entorno lunar desde la misión Apollo 17 en 1972. La nave Orion completó un sobrevuelo de la Luna, incluyendo el lado oculto, y estableció un nuevo récord de distancia tripulada al alejarse más de 406 mil kilómetros de la Tierra.
Durante el viaje, la tripulación capturó imágenes de la salida y puesta del sol desde la perspectiva lunar, documentó la superficie del satélite con detalle y llevó a cabo experimentos científicos importantes, como el estudio de células humanas en chips orgánicos fuera de los cinturones de Van Allen, análisis de muestras de saliva para evaluar el sistema inmune y monitoreo del sueño y la adaptación del cuerpo al espacio profundo.
El reingreso fue una de las fases más exigentes: la cápsula entró a la atmósfera a más de 39 mil km/h, soportando temperaturas extremas de hasta 2 mil 760 grados Celsius en el escudo térmico y fuerzas de hasta 3.9 G para los astronautas. Tras superar el periodo de bloqueo de comunicaciones causado por el plasma, los paracaídas se desplegaron correctamente y Orion tocó el agua a una velocidad aproximada de 32 km/h.
Artemis II tuvo como objetivo principal validar los sistemas de la nave Orion en condiciones de espacio profundo con tripulación a bordo: soporte vital, navegación, maniobras y especialmente el escudo térmico. Todos los objetivos se cumplieron según lo planeado, generando datos clave para las misiones futuras, incluyendo Artemis III, que llevará astronautas de nuevo a la superficie lunar.
Con este amerizaje exitoso, la NASA y sus socios internacionales dan un paso importante hacia una presencia sostenible en la Luna y el camino futuro hacia Marte.
(CAGG)