Un análisis de World Weather Attribution indica que, según sus cálculos, el calentamiento de origen humano está impulsando temperaturas oceánicas sin precedentes en Europa, con graves impactos para la vida marina.
En julio de 2026, el Mediterráneo alcanzó una media de 27 grados Celsius, la más alta jamás registrada para ese mes. A principios de agosto, una boya situada cerca de Mallorca midió 33 grados.
El estudio estima que este calentamiento añadió alrededor de 2 grados en el Mediterráneo y cerca de 1,4 grados en los mares del oeste de Europa. Según los investigadores, sin esa contribución las temperaturas pico habrían sido mucho menos probables.
También señala que alrededor del 90 por ciento de la Bahía de Vizcaya y el 80 por ciento del Mediterráneo occidental experimentaron olas de calor marinas.
El análisis advierte que estas condiciones extremas están causando graves impactos en los ecosistemas marinos, incluyendo mortalidad de especies y alteraciones en las cadenas alimentarias.
Los investigadores combinaron datos de observaciones satelitales y de boyas con simulaciones de modelos climáticos para llegar a estas estimaciones.
(AASE)