El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el retiro de la Guardia Nacional de Chicago, Los Ángeles y Portland, aunque advirtió que las fuerzas federales podrían regresar si aumentan los índices de criminalidad.
El mandatario defendió los despliegues como necesarios para reducir el crimen y proteger instalaciones federales, una postura rechazada por autoridades locales y líderes demócratas, quienes calificaron la medida como un abuso de poder federal. Diversos tribunales fallaron contra la administración al considerar abuso de poder y carecía de sustento legal.
Lo anterior se dio a conocer en medio de resoluciones judiciales adversas, incluida una orden para devolver tropas de la Guardia Nacional de California al control estatal y un fallo de la Corte Suprema que limitó el uso de elementos federales fuera de circunstancias excepcionales.
(APHA)