El Parlamento de Honduras provocó una reconfiguración en el Poder Judicial, tras la renuncia de la presidenta de la Corte Suprema, Rebeca Ráquel Obando, y la destitución del fiscal general Johel Zelaya.
La magistrada dimitió para evitar un juicio político, luego de que una reforma redujera sus facultades al transferirlas al pleno del organismo.
En su carta al Legislativo, señaló que su decisión responde al respeto del nuevo marco legal y al fortalecimiento del carácter colegiado del Poder Judicial.
En paralelo, Zelaya fue removido del cargo tras un proceso político, y en su lugar fue designado Pablo Reyes. La medida fue aprobada por 93 diputados.
(APHA)