El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, dio marcha atrás y autorizó el acceso «pleno e inmediato» al patriarca latino Pierbattista Pizzaballa al Santo Sepulcro, tras la polémica, por su veto durante el Domingo de Ramos.
La Policía israelí le había impedido oficiar una misa privada en la basílica, pese a que solo asistieron cuatro personas y se cumplía con el límite de 50 impuesto por la guerra con Irán.
La medida generó críticas internacionales. Líderes europeos y el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, cuestionaron la restricción y señalaron que no se aplicaba de manera equitativa a otros cultos religiosos.
(FAGG)