El Parlamento de Escocia rechazó la legalización de la ayuda para morir tras una votación cerrada, con 69 votos en contra y 57 a favor.
La iniciativa discutida hace más de un año, proponía permitir a adultos con enfermedades terminales y una esperanza de vida menor a seis meses, solicitar asistencia para morir, con la aprobación de dos médicos.
Sus impulsores defendían que ofrecía una opción digna y con estrictas salvaguardas, mientras que detractores alertaron sobre posibles presiones a personas vulnerables y las afectaciones a los cuidados paliativos.
(APHA)