En una celebración marcada por la solemnidad, el papa León XIV presidió el rito de la “Pasión del Señor”, en la Basílica de San Pedro, donde se postró en silencio en señal de oración y recogimiento.
El pontífice se retiró el solideo como gesto de humildad ante la cruz, en memoria de la muerte de Jesús.
La liturgia incluyó la proclamación de la palabra, la adoración de la cruz y la comunión, previo al viacrucis, en el Coliseo de Roma.
En un acto sobrio, sin cantos ni ornamentos, el papa escuchó el relato de la crucifixión, encabezó la adoración y participó en la comunión junto a los fieles.
La ceremonia concluyó en silencio, en un ambiente de reflexión sobre la Pasión de Cristo.
(CAGG)