Un niño de cinco años murió en Peoria, Arizona, tras permanecer más de dos horas y media en el interior de un vehículo familiar, donde se había quedado dormido. Ese día la temperatura superó los 40 grados.
La familia había regresado de un bautizo y organizaba una reunión en su casa.
Los padres, Mihail y Anca Sabo, fueron imputados por homicidio negligente y abuso infantil.
El padre dijo que había ordenado a su hijo adolescente ir por el niño, pero el joven negó haber recibido esa instrucción.
Ambos padres enfrentan fianza de 150 mil dólares y tienen prohibido contactarse entre sí. La próxima audiencia está prevista para el 23 de septiembre.
(CAGG)