Si el olor a eses humanas es mundialista, entonces el centro de Monterrey está más que listo para vivir la copa del mundo.
Y es que por más increíble que parezca, a un par de calles del Palacio Municipal desde donde despacha el alcalde, los vecinos y comerciantes están inundados con aguas negras que brotan directamente de las alcantarillas.
El problema, que no solo ocurre con la alcantarilla ubicada en Matamoros y Diego de Montemayor, es que cuando el drenaje se desborda en Barrio Antiguo, el líquido viaja y el olor alcanza todo el cuadrante.
Para quienes pasan por aquí, la situación afecta no solo a la nariz, hablamos de la imagen de una ciudad que se ostenta como de primer mundo, cuando sus calles no gritan, sino huelen a todo lo contrario.
Y lo peor de todo, no solo lo notan sus mismos ciudadanos, sino también quienes visitan por primera vez a la sultana del norte, y que les basta alejarse unos metros de la Macroplaza, para encontrarse con la verdadera cara de las calles de Monterrey.
Donde a pesar de haber reportado el problema, las autoridades parecen ignorarlo.
(APHA)