Lo que sería un fin de semana lleno de calma para los munícipes y locatarios del municipio de Juárez, Nuevo León, se transformó en una pesadilla y en horas sin tregua por las intensas llamas que arrasaron con un terreno donde operaban numerosos negocios.
Ubicado sobre el cruce de la avenida Pablo Livas y la carretera a San Roque, este corredor comercial de aproximadamente 5 mil metros cuadrados fue señalado durante años como una “bomba de tiempo” ante el riesgo de incendios.
La noche del viernes, el fuego, alimentado por una combinación de caucho, madera, fierro, plásticos y solventes, se elevó a gran altura y en cuestión de minutos redujo a cenizas la historia de al menos cinco negocios.
El panorama al amanecer fue desolador. Donde antes había actividad económica, solo quedó el rastro de la destrucción en una tarimera, un local de venta de malla sombra, uno de metales, otro de autopartes y un yonke.
El propietario del deshuesadero “El Güero”, Christopher García, relató que, aunque el incendio inició fuera de su negocio y contaban con sus respectivas medidas de seguridad, el viento terminó por propagarlo al inmueble y destruirlo en un abrir y cerrar de ojos.
Asimismo, señaló que anteriormente presentó denuncias ante el municipio por la presencia de presuntos delincuentes que ingresaban a su terreno y quemaban material; sin embargo, no obtuvo respuesta.
Por su parte, Yadira Vázquez, responsable del establecimiento “Transportes Framer” expresó el temor que sintió al momento de ver las intensas llamas cada vez más cerca, debido a que en su espacio se albergaba gran cantidad de material inflamable.
Cabe señalar, que el cielo también se vio comprometido, cuando las llamas alcanzaron el cableado de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), dejando sectores a oscuras mientras los cuerpos de rescate operaban entre cables de alta tensión caídos y el crujir de las estructuras colapsadas.
Pese a que el arduo trabajo entre los brigadistas permaneció activo, a las 12:37 horas del sábado, se generó un nuevo incendio a pocos metros del primero.
Lo anterior dejó como recordatorio que la acumulación de materiales peligrosos en zonas de alto flujo debe ser atendida por las autoridades.
(APHA)