Las autoridades francesas mantienen un operativo para evitar que el incendio en el departamento de Gironda vuelva a propagarse, pese a que el fuego permanece estabilizado, se prevé un nuevo aumento de las temperaturas mientras la región permanece en alerta naranja por una ola de calor que podría llegar hasta los 41 grados en el interior, condiciones que elevan el riesgo de una reactivación de las llamas, durante el miércoles.
La superficie afectada se mantiene en 42 mil hectáreas y los rebrotes registrados durante la noche fueron controlados. Desde el inicio de la emergencia, 126 bomberos han resultado heridos y se contabilizan 15 detenciones relacionadas con el siniestro.
Más de 5 mil elementos de emergencia, apoyados por 18 aeronaves, continúan las labores de combate. Aunque 60 mil personas ya regresaron a sus hogares, unas 160 mil permanecen desalojadas y al menos 240 viviendas han sido consumidas por el fuego.
(APHA)