Deportes El Comité Técnico de Árbitros, bajo la lupa tras el Barcelona-Real Madrid

Por: Emilio Lucio
martes 27 de Octubre de 2026

La polémica arbitral del Clásico entre el FC Barcelona y el Real Madrid sumó un nuevo capítulo luego de que el Comité Técnico de Árbitros (CTA) hiciera públicas sus conclusiones sobre dos de las acciones más discutidas del encuentro disputado el domingo en el Spotify Camp Nou.


A través de su espacio de análisis Tiempo de Revisión, el organismo de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) evaluó la actuación del colegiado Juan Martínez Munuera y estableció dos conclusiones distintas: João Cancelo debió recibir una tarjeta amarilla por una entrada sobre Yan Diomande, mientras que el contacto del balón con el brazo de Alejandro Balde no reunía las condiciones para señalar una pena máxima.


El pronunciamiento oficial ofrece una respuesta técnica a las reclamaciones surgidas durante el encuentro, que terminó con victoria del Real Madrid por 2-1. Sin embargo, también vuelve a colocar bajo escrutinio el criterio disciplinario y los límites de intervención del videoarbitraje.


La primera jugada examinada por el CTA ocurrió durante el segundo tiempo, cuando João Cancelo intervino sobre Yan Diomande en una acción ofensiva del conjunto madridista.


El lateral del Barcelona impactó parcialmente en la pierna del futbolista rival mientras este conducía el balón. La acción provocó reclamos desde el entorno del Real Madrid, donde se pidió una sanción más severa e incluso una posible expulsión.


Después de revisar las imágenes, el CTA determinó que el contacto debía considerarse una acción temeraria. No obstante, el organismo descartó que existiera una intensidad excesiva o una conducta de brutalidad que justificara una tarjeta roja directa.


La conclusión fue que Martínez Munuera debió mostrarle la cartulina amarilla a Cancelo. De esta manera, el comité reconoció una omisión disciplinaria del árbitro, aunque no respaldó la exigencia de expulsión planteada durante el encuentro.


El señalamiento resulta relevante porque confirma que existió una sanción que debió aplicarse, aun cuando la valoración técnica no consideró que la jugada alcanzara el nivel necesario para una roja directa.


La segunda acción bajo análisis involucró a Alejandro Balde y Kylian Mbappé dentro del área del Barcelona. Durante una disputa por el balón, el esférico impactó en el brazo del defensor azulgrana, situación que generó reclamaciones de los futbolistas madridistas.


El árbitro decidió no señalar penalti y el VAR no solicitó una revisión en el monitor. Dos días después, el CTA respaldó esa determinación al considerar que el contacto fue fortuito y que el brazo de Balde se encontraba en una posición natural, acorde con la dinámica de la jugada.


Desde la interpretación del comité, no existían elementos reglamentarios suficientes para castigar la acción como una mano sancionable. Por ello, la decisión de permitir que el juego continuara fue considerada correcta.


La conclusión representa un revés para la reclamación madridista en esa jugada, pues el análisis oficial no encontró motivos para modificar el criterio aplicado durante el partido.



¿Por qué el VAR no intervino?


Las conclusiones del CTA también permiten entender por qué las dos jugadas tuvieron un tratamiento distinto desde el punto de vista arbitral.


El protocolo del VAR no contempla intervenir en todas las faltas ni corregir automáticamente cada tarjeta amarilla que un árbitro omite. Su actuación está limitada a situaciones específicas, como goles, penaltis, tarjetas rojas directas y errores de identidad, conforme a las reglas aplicables.


En el caso de Cancelo, el CTA consideró que correspondía una amonestación, pero no identificó la fuerza excesiva o la brutalidad que habría justificado una expulsión directa. Bajo ese criterio, la ausencia de intervención del videoarbitraje resulta compatible con su protocolo.


En la jugada de Balde, por su parte, el comité respaldó la interpretación de que el contacto con el brazo no era sancionable. Por tanto, tampoco encontró motivos para una corrección desde la sala del VAR.


La discusión, sin embargo, permanece abierta entre aficionados y analistas, especialmente por la diferencia entre reconocer una infracción que merecía tarjeta amarilla y determinar si la jugada debía haber tenido consecuencias disciplinarias mayores.


El análisis del CTA introduce una distinción importante: el organismo reconoció un error en la gestión disciplinaria de la entrada de Cancelo, pero consideró acertada la decisión de no conceder el penalti reclamado por el conjunto blanco.


Esto no supone una conclusión general sobre la imparcialidad del arbitraje ni resuelve todas las discusiones surgidas durante el Clásico. Sí establece una posición oficial sobre las dos jugadas examinadas y permite separar las reclamaciones deportivas de las valoraciones sustentadas en el reglamento.



(FAGG)