El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, ha rechazado de manera tajante cualquier propuesta de alto al fuego.
"Podemos tener diálogo, pero no quiero hacer un alto al fuego. No se hace un alto al fuego cuando estás literalmente obliterando al otro lado. No tienen marina, no tienen fuerza aérea, no tienen ningún equipo, no tienen observadores, no tienen antiaéreos, no tienen radar y sus líderes han sido todos eliminados", señaló.
En su red, Truth Social, el mandatario indicó que Estados Unidos está muy cerca de cumplir sus objetivos militares clave: degradar completamente la capacidad de misiles iraníes, destruir su base industrial de defensa, eliminar su armada y fuerza aérea, incluyendo sistemas antiaéreos, y garantizar que Irán nunca se acerque a una capacidad nuclear, manteniendo siempre la opción de una respuesta rápida y poderosa por parte de Estados Unidos.
En paralelo, a sus aliados de la OTAN les dijo que sin los Estados Unidos la alianza no es más que un tigre de papel. Y los llamó cobardes por solo quejarse y no hacer nada para liberar el estrecho de Ormuz y controlar el alza en los precios del petróleo. Subrayó que no es difícil hacerlo, pero les ha faltado valor.
"Es una maniobra militar sencilla. Es relativamente segura, pero se necesita mucha ayuda, en el sentido de que se requieren barcos, se requiere volumen. Y la OTAN podría ayudarnos, pero hasta ahora no han tenido el valor para hacerlo", expresó.
Desde Teherán, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghchi, lanzó una advertencia directa al primer ministro británico Keir Starmer. Lo acusó a Starmer de ignorar a su propio pueblo al permitir que bases británicas sean utilizadas para actos de agresión contra Irán, lo que —según sus palabras— pone en peligro vidas británicas. Araghchi subrayó que Irán ejercerá su derecho legítimo a la autodefensa. A pesar de la advertencia, bombarderos B-52 Stratofortress fueron vistos despegando de bases británicas.
(CAGG)