Durante la Copa Asiática Femenil, en Gold Coast, Australia, las jugadoras de la selección iraní se negaron a entonar el himno nacional antes de su partido inaugural contra Corea del Sur, un gesto interpretado como acto de desobediencia civil contra el régimen de Teherán. Tras la eliminación del equipo en la fase de grupos, con derrota 2-0 ante Filipinas el domingo, el panorama se complicó. El régimen iraní las ha calificado de “traidoras en tiempos de guerra” en medios estatales, en medio del conflicto regional con Estados Unidos e Israel, por lo que se teme por su vida si regresan a su país.
Multitudes rodearon el autobús del equipo gritando “Salven a nuestras chicas” y “Déjenlas ir”, en apoyo a las jugadoras, mientras ellas pedían auxilio en el lenguaje de señas.
Al menos cinco jugadoras abandonaron el hotel donde se hospedaba el equipo, escaparon de sus supervisores oficiales y solicitaron protección. Actualmente se encuentran en una casa segura operada por la Policía Federal Australiana, bajo custodia policial en Queensland. Las cinco están a salvo y han iniciado trámites para solicitar asilo.
El presidente estadounidense Donald Trump intervino públicamente en Truth Social, urgiendo al primer ministro australiano Anthony Albanese a conceder asilo y afirmando haber conversado con él. Trump indicó que cinco jugadoras ya habían sido “atendidas” y que el resto podría seguir el mismo camino, aunque no hay confirmación oficial del gobierno australiano. El exiliado Reza Pahlavi, hijo del último sha de Irán, llamó en redes sociales al gobierno de Canberra a garantizar su seguridad y brindar todo el apoyo necesario. Una petición en Change.org, dirigida al ministro de Asuntos Internos Tony Burke, supera las 70 mil firmas y exige no permitir su regreso mientras persistan riesgos creíbles, además de ofrecer asesoría legal independiente.
La entrenadora Marziyeh Jafari expresó que el equipo desea regresar pronto a Irán para reunirse con sus familias, lo que refleja divisiones internas: algunas jugadoras podrían preferir volver por presiones familiares o temores a represalias contra seres queridos, mientras otras optaron por quedarse.
FIFPRO, el sindicato global de futbolistas, y la FIFA mantienen contactos con las autoridades australianas y la Confederación Asiática de Fútbol para priorizar la seguridad y extender su estancia si es necesario.
(CAGG)