Internacional Devastadora inundación repentina arrasa pueblos en Nepal y Tíbet

Por: Miguel Gutiérrez
Miércoles 26 de Agosto de 2026

El 26 de agosto de 2026, una riada repentina y devastadora golpeó la frontera entre Nepal y el Tíbet. En cuestión de minutos, un muro de agua, lodo y rocas arrasó pueblos, puentes, carreteras e infraestructura en el distrito nepalí de Rasuwa y en el puerto de Gyirong, del lado chino.


Las primeras evaluaciones de autoridades y científicos apuntan a un colapso de hielo y roca en un glaciar situado a unos 5 mil 200 metros de altitud.


La masa desprendida cayó al valle del río Lhende Khola, formó un dique natural temporal y, al romperse, liberó una oleada catastrófica que descendió por el Bhote Koshi y el Trishuli.


Inicialmente se registró un sismo de magnitud 4.4 en la zona, reportado por el Servicio Geológico de Estados Unidos. Sin embargo, análisis posteriores del mismo organismo indican que la señal sísmica no correspondió a un terremoto tectónico, sino que fue generada por el propio deslizamiento masivo de hielo y roca, cuya fuerza se estimó equivalente a una magnitud de 5.2.


Hasta el momento se han confirmado al menos 157 fallecidos y cientos de personas desaparecidas, entre ellas numerosos turistas extranjeros. La cifra de víctimas se espera que aumente a medida que avancen las labores de búsqueda y rescate en ambos lados de la frontera.


La fuerza de la corriente destruyó o dañó gravemente varios proyectos hidroeléctricos, dejando fuera de servicio cientos de megavatios de capacidad de generación. También arrasó el principal cruce fronterizo y decenas de kilómetros de vía.


Las autoridades mantienen la alerta por el riesgo de una segunda crecida, ya que aún permanece material bloqueando el cauce aguas arriba.


Expertos advierten que el acelerado derretimiento de glaciares en el Hindu Kush-Himalaya, impulsado por el cambio climático, está elevando la frecuencia de este tipo de eventos en una de las regiones montañosas más vulnerables del planeta.


(AASE)