El nombramiento de Stephen Miller como jefe de gabinete generó una fuerte reacción entre los demócratas, que asumen el control del Congreso en enero.
El líder de la bancada demócrata en el Senado, Chuck Schumer, afirmó que Trump “no aprendió nada” de la derrota electoral y calificó a Miller como el arquitecto de las políticas “más bárbaras e inhumanas” de la administración.
El líder demócrata en la Cámara, Hakeem Jeffries, pidió que sea despedido de inmediato y lo describió como un “xenófobo peligroso”.
El representante Robert Garcia, próximo presidente del Comité de Supervisión, advirtió a la administración Trump que “consiguiera un abogado”, anticipando investigaciones sobre la Casa Blanca y su entorno.
Las declaraciones anticipan una etapa de mayor confrontación entre la Casa Blanca y el Congreso.