Las protestas en Belfast y otras zonas de Irlanda del Norte continúan por segunda jornada consecutiva. Estos disturbios se producen tras el brutal ataque con cuchillo del lunes, en el que un hombre de origen sudanés intentó decapitar a un norirlandés, lo que ha generado una fuerte reacción antinmigración en la zona.
La Policía ha desplegado cañones de agua para dispersar a multitudes en puntos donde grupos de jóvenes enmascarados han lanzado objetos contra los agentes. Varias patrullas policiales han sido atacadas, resultando en al menos dos oficiales heridos.
Las autoridades, incluyendo el primer ministro británico Keir Starmer, piden calma mientras refuerzan la presencia policial en toda la región.
"La gente está justamente horrorizada por el terrible ataque del lunes por la noche en el norte de Belfast. Como usted acaba de decir, el hombre detenido compareció esta mañana ante el tribunal de Belfast y ha sido acusado. Pero permítanme ser claro, señor presidente: los actos de violencia e incendios que siguieron son totalmente injustificados. Estamos unidos en el llamamiento a la calma y decididos a restablecer el orden, apoyar a la policía y a todos los que están en primera línea, y garantizar que se haga justicia", dijo.
Además, se han reportado movilizaciones de apoyo en Dublín, donde cientos de manifestantes se concentraron frente a un hotel que acoge solicitantes de asilo. Las autoridades temen que las protestas puedan extenderse en los próximos días a otras zonas de Dublín y del resto de Irlanda, e incluso generar réplicas en otras partes de Europa.
(CAGG)