En el corazón donde nació la ciudad y donde también se libró una de sus batallas más encarnizadas, Monterrey hizo una pausa para recordar su historia.
En la Plaza Histórica Batalla de Monterrey de 1846, ubicada en Paseo Santa Lucía y Héroes del 47, se llevaron a cabo los honores a la bandera y la guardia de honor para conmemorar el 180 aniversario de la Batalla de Monterrey y los 430 años de la fundación definitiva de la ciudad.
Al acto acudieron elementos del 22.° Batallón de Infantería de la Séptima Zona Militar, autoridades estatales y cronistas de la ciudad, donde el gobernador Samuel García Sepúlveda destacó la capacidad de la metrópoli para superar cualquier adversidad desde su origen en 1596.
"Una tierra que siempre encuentra la manera de salir adelante. Por eso nuestro escudo sostiene “siempre ascendiendo”. Hace 430 años, el 20 de septiembre de 1596 Diego de Montemayor fundó de manera definitiva la ciudad metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey. Hoy en todo el país reconocen a Monterrey y en todo el mundo como la ciudad industrial, la ciudad de los altos edificios, la ciudad del trabajo y el empleo", explicó.
Sin embargo, la conmemoración también dio voz a la crudeza de la invasión estadounidense de 1846. Eduardo Elizondo Barragán, integrante del grupo Batalla de Monterrey de 1846, recordó los momentos críticos que vivió la población atrincherada en el centro de la ciudad y la difícil ocupación militar que le siguió.
"Al final de cuentas, su mayoría terminó por cercar a nuestros ejércitos en la plaza Zaragoza, y ante el temor de que una voz explotara todos los municiones y pólvora que se tenían ahí, el pueblo pidió una pausa, una rendición. Al final se quedaron con la victoria, que les costó mucha sangre y sufrimiento. La más que más fuerte que habían tenido desde que invadieron nuestro país. El general Zachary Taylor reconoció el dolor de nuestros soldados", dijo.
Entre acordes de gaita que recordaron el legado del Batallón de San Patricio y salvas de honor, la ceremonia concluyó revalorando el suelo regiomontano: una tierra que, a 430 años de sus primeros cimientos y a 180 de su defensa más sangrienta, mantiene viva la memoria de su gente.
(CAGG)