China dio un paso importante en su programa espacial al lograr por primera vez el aterrizaje controlado de un cohete reutilizable sobre una plataforma marina.
La primera etapa del Long March-10B despegó desde un sitio de lanzamiento comercial en Hainan, colocó con éxito un satélite en órbita y posteriormente reingresó a la atmósfera con un descenso controlado.
El propulsor fue recuperado sobre una plataforma flotante ubicada a más de 300 kilómetros del punto de lanzamiento. El vehículo, de aproximadamente 63 metros de longitud, desarrolla un empuje de 890 toneladas métricas y tiene capacidad para colocar hasta 16 toneladas de carga útil en órbita terrestre baja.
La misión representa un hito para el programa espacial de Beijing, al convertirse en la primera de este tipo completada con éxito. Además, emplea una tecnología similar a la del Falcon 9 de SpaceX, utilizado para transportar astronautas y suministros a la Estación Espacial Internacional.
(APHA)