En México se pierde o desperdicia alrededor del 30 al 40 % de los alimentos producidos, lo que equivale a millones de toneladas cada año. Este fenómeno no solo representa un problema social, sino también ambiental y económico, que implica agua, energía y recursos desaprovechados, además de un impacto directo en el bolsillo de las familias.
Así lo mencionó Claudia Sánchez, líder nacional de la organización Pacto por la Comida.
"Los datos son de 2017 y desde ahí se vio que había un gran desperdicio de alimentos, entre el 30 al 40% de lo que se estaba produciendo. ¿Y qué implicaba? Agua equivalente a la que necesitaríamos cada uno de los mexicanos por 2.4 años, contaminantes como si tuviéramos 15 millones de vehículos, y un costo cercano al 2.5% del PIB", explicó.
Con el Mundial de Futbol FIFA 2026 a la vuelta de la esquina, los eventos que lo acompañan y las reuniones familiares, se suele disparar el consumo de comida, pero también el desperdicio. Por ello, Pacto por la Comida busca aprovechar este momento para generar conciencia y que así exista una mejor planeación para tirar menos alimentos, lo que involucra tanto a consumidores como a empresarios.
"Yo les diría: ¿Sabías que en México cada minuto se están tirando dos tráilers llenos de comida?, ¿o que cada uno de nosotros desperdicia 75 kilos de alimento en su casa? Ahí es cuando la gente se da cuenta de que tiene que hacer cambios. También estamos invitando a los empresarios a ofrecer porciones más pequeñas en estadios, a donar excedentes a bancos de alimentos y a usar nuestra app de rescate para evitar que la comida termine en la basura", mencionó Claudia.
Pacto por la Comida comparte recomendaciones sencillas para que las familias reduzcan el desperdicio, entre ellas dosificar bien los alimentos, comprar solo lo necesario, entre otras opciones.
"Hacer una lista antes de ir al súper, tener menús preestablecidos, aprender a congelar y descongelar correctamente, entender la diferencia entre fecha de caducidad y consumo preferente, servir porciones adecuadas y aprovechar productos que no son tan bonitos pero siguen siendo útiles. Incluso hacer composta puede ayudar a valorar más lo que cuesta producir nuestros alimentos."
(CAGG)