El centro de Monterrey, Nuevo León, es un espacio característico y emblemático, cuya historia se cuenta entre muchas de sus construcciones, pero poco a poco se ha ido llenando de edificios abandonados.
Si uno cruza por las calles de la conocida calzada Francisco I. Madero, detectará un montón de sitios resquebrajados por el tiempo.
Altas construcciones, que fueron parte de un pasado que apenas comenzaba a urbanizarse y que seguramente guardan muchos recuerdos.
Antiguas tiendas, viejas oficinas, hoteles y hasta fábricas, ahora no son más que piezas de un paisaje sucio, por el que cada día transitan miles de personas.
Lo que antes eran construcciones gloriosas, ahora sólo acumulan basura y se adornan por grafitis, cerrados para que ninguna persona pueda llegar a invadirlos.
Aunque algunos han querido revivir como locales o negocios, la vida moderna no parece tener espacio para estos lugares.
En sus paredes se puede ver el daño de cuarteaduras y grietas, que incluso, ponen en riesgo a los ciudadanos que transitan por ahí.
(APHA)