El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, intervino ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Su discurso, de unos cuarenta minutos, se produjo en un ambiente de tensión: decenas de delegaciones abandonaron la sala al momento de su llegada al estrado.
Netanyahu respondió de inmediato a la protesta.
“Si hay más cobardes morales que no hayan abandonado esta sala, háganlo ahora. Muchas gracias.”
El mandatario israelí centró su intervención en tres ejes: la ofensiva contra las instalaciones nucleares de Irán, la guerra en Gaza y las críticas internacionales. Dijo que atacar el programa nuclear iraní fue “una de las decisiones más fáciles” de su gobierno, porque —afirmó— de no haberlo hecho “todos estaríamos muertos”. También calificó de “la mayor mentira del siglo” las acusaciones de genocidio contra Israel y sostuvo que su país “no cometió un genocidio, lo evitó”. En ese contexto, defendió a las Fuerzas de Defensa de Israel.
“Saludo el valor del pueblo de Israel. Saludo el valor de nuestros valientes soldados: judíos, cristianos, drusos, musulmanes. El ejército más moral del mundo, las FDI", dijo.
Netanyahu también se dirigió al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, quien lo ha calificado de criminal de guerra y había cuestionado su presencia en la ciudad.
“Acusa a Israel, de forma falsa y reiterada, de genocidio. Señor Mamdani, intentó impedirme venir aquí. Intentó silenciarme. No puede silenciarme. No puede silenciarme. No puede silenciar la verdad. Y esta es la verdad simple: Israel no cometió un genocidio. Israel evitó un genocidio", añadió.
El discurso se produce a un mes de elecciones en Israel y en medio de un aislamiento diplomático creciente.
(CAGG)