Lo que debería ser una infraestructura de movilidad para el futuro se ha transformado en el epicentro de un nuevo conflicto político y legal.
La denominada "Columna de la Discordia", perteneciente a la Línea 6 del Metro, mantiene bajo tensión el cruce de las avenidas Miguel Alemán y Rómulo Garza, donde el Gobierno del Estado y el municipio de San Nicolás de los Garza, libran una batalla de sellos, patrullas y decretos.
La estructura, ubicada casi en la intersección de ambas arterias, se ha convertido en un "dolor de cabeza" para los automovilistas al obstruir dos carriles de la avenida Rómulo Garza, al generar embotellamientos kilométricos.
Sin embargo, el problema va más allá del tráfico.
La administración del alcalde panista, Daniel Carrillo, ha denunciado formalmente que la estructura presenta irregularidades e incumplimientos ya que la obra no coincide con los planos presentados originalmente por el Estado.
La situación escaló este fin de semana, tras la colocación de sellos de clausura por parte del municipio el pasado 20 de febrero, donde autoridades estatales procedieron a retirarlos para continuar con los trabajos.
No obstante, la administración nicolaíta volvió a imponer las restricciones.
Actualmente, dos unidades de Fuerza Civil se mantienen apostadas bajo el paso elevado frente a la columna para impedir nuevas intervenciones municipales.
Por su parte, el Estado apuesta a la vía jurídica de alto nivel. El 7 de febrero, el gobernador Samuel García emitió un decreto que otorga a las Líneas 4 y 6 el carácter de proyecto presidencial.
Esta acción busca "blindar" la expansión de Metrorrey contra cualquier acto administrativo de los Ayuntamientos, al argumentar que el interés público de la obra estatal prevalece sobre los permisos de construcción municipales.
(CAGG)