Lo que para unos es la solución al caos vial en el corazón de Monterrey, para otros es un atentado contra la historia de Nuevo León; la Secretaría de Cultura estatal, instituciones culturales públicas y privadas y diversas personalidades rechazaron contundentemente la intervención en la zona del Arco de la Independencia.
El objetivo declarado por el Ayuntamiento regio es "recuperar" carriles de circulación para, presuntamente, agilizar el tráfico y reducir la contaminación. Esta medida revertiría las modificaciones realizadas por la administración anterior.
Previamente, la Secretaría de Cultura expresó su "profunda indignación y enérgico rechazo" a las obras, clasificándolas de "alarmante ausencia de sensibilidad institucional".
Sumado a ello, al menos 42 instituciones públicas y privadas, así como promotores culturales y urbanistas se pronunciaron en contra de este proyecto que “pone en riesgo el patrimonio cultural de las y los neoloneses”.
Argumentaron que el patrimonio debe entenderse de manera integral, incluyendo su entorno, y que privilegie siempre la protección de su valor cultural, su significado histórico y su función como referente de identidad.
El Estado, exigió el respeto a la inversión y al trabajo de restauración realizado previamente y alertó sobre el riesgo de priorizar el auto sobre el monumento.
Según detallaron las autoridades de la localidad, el plan consiste en devolver seis carriles a los automovilistas: dos del lado derecho de Pino Suárez, dos del lado izquierdo y, de manera crucial, reabrir dos carriles centrales que pasarían por la parte baja del monumento histórico.
La moneda está en el aire, y el destino del Arco de la Independencia, una vez más, en el centro del debate público.
(CAGG)