El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, encabezó la destrucción de 721 máquinas tragamonedas, acción que representa una afectación de 8.6 millones de pesos mensuales para la delincuencia organizada.
La destrucción de los equipos fue realizada por elementos de corporaciones estatales y federales. De acuerdo con la Fiscalía General del Estado (FGE), estas máquinas generaban ingresos superiores a los 100 millones de pesos anuales para grupos delictivos.
Ramírez Bedolla informó que los aseguramientos se realizaron en los municipios de Lázaro Cárdenas, Uruapan, Morelia, Zamora y Arteaga. Agregó que el retiro de las máquinas es resultado de los operativos coordinados entre la Fiscalía y las autoridades federales.
(APHA)