Lo que para muchos representa una tradición de confianza y apoyo mutuo, se convirtió en un fraude millonario que hoy cobra vidas y proyectos truncados.
Las tandas, un sistema de ahorro informal muy común en México, funcionan cuando un grupo de personas aporta periódicamente una cantidad fija y cada participante recibe en turno el monto acumulado. Aunque son vistas como una práctica comunitaria, carecen de regulación legal, lo que las hace vulnerables a fraudes.
En este caso, la organizadora Ingrid Ornelas Jasso Luna, quedó a deber más de 20 millones de pesos. Entre los afectados, una mujer falleció al enterarse que no recibiría los 400 mil pesos que esperaba para una operación.
Testimonios señalaron que ofrecía tandas semanales desde 100 pesos hasta más de 100 mil. Los afectados descubrieron entregas duplicadas y más de 15 personas con la misma fecha de pago.
La confianza se había construido durante más de 15 años, sin embargo, en diciembre de 2025 comenzaron los retrasos y se destapó la magnitud del problema.
Los denunciantes relataron que la organizadora manipulaba con “saldos a favor”, arrebatando tandas a quienes se atrasaban, incluso, un minuto en sus depósitos, además de incluir “personas fantasma” en las listas.
Se reportó que la presunta estafadora recurrió a narrativas de crisis personal para justificar incumplimientos y mantener la expectativa de pago entre los participantes.
Hasta ahora se han presentado al menos 10 denuncias virtuales y dos penales, pero los afectados reclamaron la lentitud en la respuesta de las autoridades.
Las tandas muestran sus riesgos cuando no existe respaldo legal… y este caso deja en evidencia las consecuencias de esa ausencia.
(CAGG)