La celebración de miles de aficionados argentinos en el emblemático Obelisco, en Buenos Aires, tras la derrota de la Albiceleste ante España en la final del Mundial, terminó en enfrentamientos con la policía que dejaron al menos 15 detenidos y siete agentes lesionados.
Los disturbios comenzaron cuando un grupo de personas presuntamente intentó incendiar un bote de basura, lo que provocó la intervención de las fuerzas de seguridad con camiones hidrantes y gases lacrimógenos para dispersar a la multitud.
Durante las corridas se registró el lanzamiento de piedras y botellas contra los policías, mientras decenas de aficionados abandonaban la zona. Minutos después, la concentración se redujo y el tránsito comenzó a normalizarse, aunque pequeños grupos permanecieron en los alrededores del Obelisco, desde la noche del domingo 19 de julio.
Las celebraciones se convirtieron en disturbios, con enfrentamientos entre hinchas, unos con otros y contra la policía cercana al centro de la ciudad.
El presidente Javier Milei anunció posteriormente planes para declarar día festivo nacional en honor al subcampeonato de Argentina, cuya fecha aún está por confirmar.
(APHA)