Fundada el 20 de septiembre de 1596 por Don Diego de Montemayor junto a 12 familias, la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey nació entre el rigor del desierto y la majestuosidad de sus montañas. A más de cuatro siglos de distancia, esa historia de tenacidad moldeó la identidad de una comunidad caracterizada por el trabajo, la calidez y el sentido de pertenencia.
Durante un recorrido por las calles de la ciudad, los ciudadanos expresaron el orgullo que representa haber nacido y crecido en esta capital industrial.
"Yo soy una persona muy positiva y esta ciudad es bella. Aquí lo tenemos todo, ¿cómo no vamos a estar orgullosos de ser regiomontanos? Yo soy 100% regia; nací en el 45, tengo 81 años de edad. […] La gente de aquí, igual que yo, somos muy solidarias: te piden algo y te prestas a ayudar. Porque si le sirves a la gente, le estás sirviendo a Dios", dijo Gloria Quintanilla.
Ese mismo orgullo histórico se vive cotidianamente en la mesa. La escasez de ganado mayor durante los primeros años de la colonia llevó a los pobladores judeoconversos y españoles a aprovechar el ganado caprino, adaptándolo a la cocción a la leña de mezquite. Así nació el cabrito, platillo que pasó de ser una comida de subsistencia para los pastores a convertirse en el máximo ícono gastronómico de Nuevo León.
En un emblemático restaurante de la zona metropolitana, la tradición se mantiene viva con el mismo rigor de antaño.
"Son cuatro piezas diferentes: la pierna, que es la que tiene más maciza; la riñonada, que tiene un poco más de grasa; o la paleta y el pecho, que tienen un poco más de carne. Tienen que ser cabritos de 28 a 30 días, máximo 30, para que tengan ese sabor peculiar que es por el que los buscan. […] Lo servimos en un plato de fierro para que se mantenga caliente y con una cama de cebolla", explicó Ángel López, mesero.
A las puertas de un aniversario más de su fundación, Monterrey celebra su historia reafirmando que su verdadera grandeza radica en la solidaridad de su gente y en las raíces gastronómicas que continúan uniendo a las familias en torno a su mesa.
(CAGG)